Abecedario Electrónico
Miguel Lázaro
La Orquesta del Universo
Aunque haya aspectos difíciles de demostrar, está claro que todos estamos aquí después del Big Bang. Lo que hubiera antes, o quien hubiera antes, es otra historia, en el sentido estricto de la palabra.
Según la teoría del Big Bang, básicamente todo nuestro universo se encontraba concentrado en una masa crítica, tan pequeña, que su energía era incontenible. No digamos como debió ser su densidad. Con toda la masa del universo contenida en un volumen tan pequeño, no debía ser un “cuerpo” precisamente “esponjoso”.
El caso es que en algún momento aquella masa crítica no pudo más, y explotó. De aquella explosión salió despedida hacia todas las direcciones del espacio toda la energía del universo. Así de tremendo. Que se cumpliera la ley de conservación del momento lineal en aquella explosión resulta secundario. El caso es que toda la energía del universo salió despedida.
Cuando pensamos en energía, solemos tener la imagen mental de algo relacionado con “electricidad”, pues es la energía que más habituados estamos a usar, al menos eso nos parece.
Pero en aquella explosión no hubo sólo energía de forma eléctrica o magnética. Evidentemente hubo energía que generó las fuerzas de atracción gravitatoria de los cuerpos gigantes que se formaron después de la explosión, tuvo que haber una inmensa energía calorífica, etc. Podríamos decir que en aquel momento, cada tipo de energía tuvo su momento de gloria, pues, posiblemente, nunca volverían a ser tan intensas ni poderosas.
En lo que posiblemente nadie caería al pensar en estos términos, es que en el momento del Big Bang, de la gran explosión que generó todo lo que hoy conocemos, también debió haber sonido, ¿o no?. Es un tanto arriesgado pensar que en aquella explosión se generó sonido, pues ello implicaría que ese sonido tuvo un medio material para poder hacerlo vibrar. Todos debemos saber que en el espacio no hay sonido, porque no existe ese medio material. Si, ya sabemos que La Guerra de las Galaxias es en ese sentido un timo, y que Kubrick lo hizo muy bien, pero para que el sonido exista no hace falta que ese medio material sea “aire”, puede ser cualquier otra “sustancia”. Lo que esa sustancia hará, según de cual se trate, será variar la velocidad de propagación del sonido.
Pues bien, en el momento del Big Bang, según recientes investigaciones, si hubo medio material, de hecho ese medio material (hidrógeno y plasma) era extremadamente denso, así que el sonido se propagó con facilidad.
No deja de ser otra divagación imaginar que ese sonido se fue haciendo audible conforme la explosión del Big Bang se iba desplazando por todo el universo, pues antes del Big Bang no había, supuestamente, nada. Conforme esto ocurría, la densidad de la masa del Big Bang iba disminuyendo rápidamente... y todo esto llega hasta nuestros días. En algún lugar del universo, el sonido del Big Bang sigue sonando, la orquesta del universo sigue tocando.
El sonido de dicha orquesta debió empezar a una frecuencia alta e ir disminuyendo paulatinamente. Teóricamente en la actualidad, la orquesta debe estar tocando en frecuencias tan bajas que son inaudibles, al menos para el ser humano.
Al margen de la parte teórica que nos permite demostrar que hubo sonido en el Big Bang, podríamos simplificar todo pensando, que si no hubiera habido sonido en aquel momento, hoy no podríamos hablar ni escuchar música, porque no existiría la energía capaz de producir esos fenómenos.
Y no debió ser cualquier sonido, fue el sonido de un nacimiento. El resto de energías hicieron su papel, pero la energía sonora puso la guinda. Fue la banda sonora del espectáculo más grandioso de la historia del universo.
Como ya hemos adelantado, según la teoría del Big Bang, toda aquella energía resultante de la explosión de nuestra querida y fraternal masa crítica sigue estando presente y expandiéndose (con las particularidades de cada tipo de energía) a lo largo de nuestra historia. Y seguirá haciéndolo, hasta que, al parecer, se agote y lo que ocurrirá entonces no parece ser muy alentador. Quizá se produzca una implosión y en el mismo breve espacio de tiempo en el que todo explotó, todo vuelva al principio.
Mientras tanto la energía sigue expandiéndose a su antojo, y bajo el - dicen - inteligente uso de todos nosotros. Donde “todos” parece ser un concepto que pueda implicar a otras civilizaciones o especies.
Entonces ¿sigue el sonido de aquella explosión estando presente ahora mismo? La respuesta es si.
En el trasfondo sonoro de nuestro universo, sigue escuchándose el eco del Big Bang. A niveles que, como hemos visto, posiblemente ya no sean perceptibles por ningún mecanismo, ni sistema de grabación o percepción sonora existente hoy día. Quizá por eso algunos dicen que no existe el silencio, porque es imposible conseguir la ausencia total del sonido, sin encontrarnos con ese “ruido universal”, esa música del universo, que muchos matemáticos y físicos han relacionado con el concepto de “música de las esferas” de pitágoras, o las ideas de Platón, Kepler e incluso Newton. Todos se refieren a esa armonía existente en todos los objetos del universo, que parecen bailar al son de una música divina.
De hecho está demostrado que la belleza y la armonía del universo “suena”. Que las atmósferas del Sol y de los planetas generan una serie de sonidos ultrasónicos que mezclados nos regalan con una sinfonía de frecuencias y perfección numérica, es decir..., lo que suele llamarse música.
Hay una frecuencia sonando en nuestro universo, disminuyendo lentamente de frecuencia. No es atrevido en este caso asegurar que la frecuencia original del Big Bang es la frecuencia de resonancia del mismo universo.
Pero volvamos al momento de la explosión... ¿cómo debió sonar? ¿un ruido rosa de infinita intensidad y breve duración? Con infinita intensidad e igual en todas las frecuencias del infinito espectro sonoro del universo. Quizá no, y fue un tono puro a una determinada frecuencia, la frecuencia fundamental del universo. ¿Aparecerían armónicos según lo que conocemos hoy día?
¿Sería ese tono a la frecuencia de resonancia de todo cuerpo existente en el universo? Una frecuencia que no podríamos reproducir con nuestros sistemas, que muy posiblemente no esté en nuestro rango auditivo, y que haría vibrar a todo el universo, produciendo una especie de “réplica” del Big Bang a nuestra escala de amplificación posible. Pero y ¿si realmente fue musical? ¿no debería el universo merecer una banda sonora? Eso al menos debieron pensar muchos compositores como Wagner. Quizá entonces la pregunta es:
¿Quién dirigió la orquesta del universo?
